Los acantilados de Normandía

…son muy bonitos, sobre todo cuando la primera- o la última luz del día les roza. Con pleamar el agua sube hasta las rocas, no queda nada de playa. La diferencia máxima entre pleamar y bajamar en esta zona es de 10 metros, entonces con bajamar la playa es inmensa (hasta más que un kilómetro de ancho) y invita dar un buen paseo. Pero cuidado, es muy fácil equivocarse y quedar atrapado cuando el agua se sube. Además, el pie de los acantilados no es un lugar para estar. Derrumban muy a menudo. Se ve, es lo que los numerosos cárteles avisan y lo que me cuenta la gente.

Pocas veces hay refugio en forma de un pueblecito en que tienen una rampa. Las rampas no se ve en Google Earth ni en el GPS. Por esto siempre cuento el tiempo y la distancia que pasa, después de pasar por una posible salida. Aunque en un emergencia apenas se podría volver al último lugar seguro, por que ir en contra de la corriente es casi imposible.

Aquí estoy esperando dos días hasta el viento se calma. Es un puerto pequeño. Distinto que en España, aquí lo que llamamos un “Puerto Deportivo” se admiten deportistas. Hace pocas horas que hubo otra tormenta, no previsto en las predicciones. El suelo es de hormigón y en este material las piquetas no entran bien, entonces he buscado todo lo que tiene peso para más o menos fijar la tienda y así evitar que se convierte en una cometa graciosa.

Estos momentos aprovecho para secar las ropas, cargar pilas desde la batería externa que llevo, comiendo continuamente, charlar con personas amables y sobre todo: dormir. Es impresionante como duermo durante viajes como este, a veces hasta 12 horas, para poco después de despertar dormir dos horitas más! Pero en días habituales (en los que las condiciones son favorables para navegar) es el contrario. Mañana por la mañana por ejemplo sonará el despertador a las 04:00 para no perder la marea. Viajar en kayak por Normandía es especial, empiezo gustármelo😁

La ventana frágil para navegar

En nuestras aguas, es decir las españolas, se puede navegar cuando te apetece. Bueno, en la condición que el viento y las olas te lo permiten. En otros viajes a menudo me levantaba muy temprano para seguir paleando todo el día y así cubrir distancias de casi 70 kilómetro en un día.

Aquí en el norte de Francia no es tan fácil. Las mareas son tan grandes que la distancia medida sobre la playa entre pleamar y bajamar es más que un kilómetro! Unos seis metros de altura entre pleamar y bajamar. Más adelante, más al sur digo, esta cifra aumentará incluso bastante más. Ten en cuenta que el tiempo que tiene el agua disponible para realizar este cambio sin embargo es igual en todo el mundo; unas seis horas. Pues imagínate “la prisa” que tiene el agua para cambiar entre sus extremas. Vaya tela. La consecuencia por supuesto es que las corrientes son de locas. En su tope, corren hasta el triple de que un kayakistas bien entrenado pueda palear. Este concepto es algo abstracto para nosotros en el sur.

En conclusión, hay que calcular la corriente bien, de modo sí o sí. No simplemente coincide con las horas de pleamar y bajamar y la discrepancia depende del sitio exacto en que te encuentras.

De ejemplo, una calculación para el día de mañana, martes 17 de Mayo. En Gales, Inglaterra, durante … sí, un entrenamiento de kayak jejeje, compré una guía para veleros. He quitado las páginas más esenciales. Es una guía Inglesa, entonces se refiere al pleamar en Dover. Da igual, necesitamos un sitio de referencia no importa cuál.

Las corrientes en función de la hora

De momento, me encuentro entre Boulogne y Dieppe. Allí busco el momento en que la corriente cambia y empieza correr al sur. Para completar un ciclo entero entre dos pleamares, entran 12 horas. Las corrientes cambian cada hora en intensidad y dirección entonces para cada hora sale un mapa con las corrientes de este momento en concreto. Como se ve en la foto, dónde apunto mi dedo en este hora hay “slack water”, lo que significa que está cambiando la corriente al norte, hacia el sur y habrá un momento corto en que apenas habrá corriente. A partir de este momento la corriente de mañana estará en mi favor. ¿En qué hora?

Dice este mapa que esta situación ocurre 3 horas después de HW (High Water, pleamar) en Dover. Buscamos esa hora en internet y resulta que HW en Dover da lugar a las 12:30. A esto sumamos las tres horas: 12:30 + 3h = 15:30. En resumen, tendré la posibilidad de navegar al sur a partir de 15:30, antes no.

Lo que me enseña las imprimaciones de Google Maps (el sistema me conviene súper bien, lo recomiendo mucho) es que en el estrecho de la costa de mañana habrán dos desembocaduras muy grandes de aguas interiores al mar. Sin obstante, la pleamar aquí en la zona de Berck donde estoy, ocurre bastante antes, es decir a las 13:30. Mientras que paso por dichas desembocaduras esas aguas se estarán vaciando al mar con 100% de su fuerza máxima. Chocarán la corriente normal hacia el sur con la corriente de esos ríos. Imagínate el mar movido en ese momento. Es como Sancti Petri, Cádiz encima de la isla de gaviotas, pero todo multiplicado por no se qué factor y en un estrecho hasta seis kilómetros cada paso. Ah, ¿y he mencionado ya que mañana el coeficiente es de 100 con la luna llena?

Pues volvemos a la hora de salir, 15:30. A partir de las 18:00 hay que pensar a un sitio adecuado para pasar la noche. No hace falta parar inmediato, pero es hora de planear el fin del día. Ya ves que realmente hay poco tiempo para cubrir distancia. Durante esta ventana de tiempo disponible para navegar es conveniente que no sople un viento de locos del sur, ni olas demasiado confusas. En el caso que sí, hay que ser paciente y esperar al próximo día antes de salir al agua.

De todo esto aprendo y me imagino que con la experiencia y el avanzo del tiempo manejaré las fuerzas naturales cada día un poco mejor. Todos los días veo focas desde muy cerca y encuentro gente maja. La noche pasada me pilló una tormenta con truenos y lluvia intensa mientras que estuve agustito en la tienda de campaña con todo lo que se necesita para engordar un poco más, ¡Qué felicidad!

Contra la marea

Ir en contra la marea en estas latitudes no tiene mucho sentido. Lo sabía ya, pero esta mañana el viento por fin se calmó durante unas horas. Es decir “nada más” que 13 nudos en contra. Pero ya tenía tantas ganas de salir de ese aparcamiento y por fin mover el culo un pelín más al sur. Fui cabezón. He paleado muy fuerte durante cuatro horas para avanzar sólo 9 kilómetros! No me arrepiento, he llegado a otro sitio y a descubrir un ambiente nuevo. Mañana sigue este viento intenso, pero parece que a partir de sábado las cosas vuelven a la normalidad. A levar todo lo que tengo, afeitarme, comer todo lo que puedo, cargar las pilas y dormir mucho; qué venga ese sabadete!

El primer día, en el río Rin, cuando encontré un grupito de kayakistas Holandeses. Uno de ellos ya me conocía por Youtube! Ai, qué fácil fue aquella zona😁

Encima del túnel

La foto con los vinos hace algunas noches. Iba a quedar en un rincón de un puerto, en el suelo. Así evitaría desplazarme tanto con el carrito. Hasta un chico de 13 años en un patinete me empezó a preguntarme detalles sobre lo que estaba planeando hacer allí. En la mitad de nuestra conversación agradable de repente se fue.

Poco después volvió con su padre. Resultó que es el mismo tipo que había saludado cuando giró su coche Tesla enfrente de mi. Me invitaron llevar mis cosas a su yate y pasar la noche más cómodo con ellos! Tuvimos muchas charlas y risas sobre la vida, fue muy divertido. La mañana siguiente el despertador me gustó un poco menos cuando sonó a las 04:45 para no perderme la marea.

La foto de mi tienda de campaña entre los campers izquierda y los silenciosos derecha es de ahora. Ayer tenía hecho ya 52 kilómetros, con la idea de seguir 9 km más cuando de repente vi una rampa de hormigón. Hay muy pocas rampas pero para mi son inevitables para salir de la playa y esta zona todavía forma parte de la línea delicada. Vi un camping en el mapa, cerca de la rampa y decidí bajarme. Pues ese “camping” ha resultado ser nada más que un aparcamiento para auto campers. Según el cartel en la entrada queda estrictamente prohibido las tiendas de campaña. La suerte nunca viene sola, al menos los dos días próximas habrá un viento muy fuerte (más que treinta nudos) de la dirección sur-oeste. Es decir, de la dirección a que voy! Entonces, aquí me toca a quedar, con o sin carteles chulos. No me preocupo, aprovecho el tiempo para andar, alimentarme bien y sobre todo descansar. El delito que cometo no veo. Tampoco he oído quejas de mis vecinos.

Un detalle curioso es que según el GPS el túnel de Calais a Dover corre exactamente por debajo de mi colchón! Y he descubierto que a tres kilómetros hay un “patisserie”, en otras palabras, un artista de pequeñas tartas de manzana. Adoro esa gente. Mañana otro día sin salir, después creo que el viento se calma.

No debería mantener el blog para no quemar mis datos, que son imprescindibles para consultar el tiempo. Es el motivo que a veces no se actualiza el blog. Gracias por leerlo!

Los primeros 300kms

No llevo mucho tiempo y ya he visto mucho. Frío, focas, algunas olas, buques grandes desde muy cerca, corrientes y muchas personas majas. Hasta Belgica todo fue fácil. Una vez en la costa de Mar de Norte tengo que tener en cuenta la marea. En la práctica esto significa que no puedes navegar más que la mitad de las horas del día. Y las horas que tienes no puedes elegir tú.

Además, las costas Bélgica no son muy adecuada para acampar libremente. Son muy pobladas, hay mucha vigilancia y sobre todo: el problema con transmigrantes desesperados es realmente gordo. Se esconden en las dunas y buscan cualquier posibilidad de cruzar el estrecho de la Mancha para ir a Inglaterra. Es más, mueren para un oportunidad. No me atrae demasiado “negociar” con dos cientos Africanos que me exigen mi kayak, pues campings me tocan. Lo que he subestimado es que es muy duro llegar a un camping a dos km del mar, detrás de un dique alto a que se sube con escaleras. Pero bueno, todo pasa y al final llegaré a costas más trtranquilas.

Navegando en solitario, no hay nadie que me frena. Pues me mato a mi mismo, jeje. En los primeros días ya, tenía ocho ampollas. Los últimos días me salen más ampollas por tirar el kayak equipado con el carrito.

A pesar de todo, disfruto mucho de la aventura y estoy muy curiosio a lo que me está esperando detrás del horizonte.

El kayak ya me espera

Ya estoy en el próximo paso. Hemos llevado el kayak a punto de inicio, es decir a la casa de mis padres en Arnhem, Los Países Bajos (como se suele llamar hoy en día). Mi novia y yo quedamos una sola noche allí para volver el día siguiente hacia Cádiz. Una paliza de casi 5.000 kilómetros por las autovías. Por casualidad, estos 5.000 km es justo la distancia que me está esperando para palear en kayak. Parece un poco surrealista todo.

Entonces el kayak y todo el equipo está en el pasillo en Arnhem. Fue un puzzle para meter todo dentro. Por una parte es muy bueno llevar estrictamente lo mínimo. Así el kayak pesa menos, hacer y recoger el campamento va más rápido y todo es menos aparatoso. Por otra parte esto no es una excursión de algunos días, ni de dos semanas, sino un estilo de vivir durante casi medio año. No es lo mismo. Por este motivo llevo un poco más que en otros viajes.

El Lunes 25 de este mes, mañana, llegaré con avión en los Países Bajos. Pasaré un rato con mis padres (mi madre está un poco preocupada, no entiendo el motivo jeje) y haré algunas compras para los primeros días. Además tendré que realizar algunas llamadas para consultar las esclusas por donde tendré que pasar. Una vez hecho esas cosas, elegiré el día para montar el kayak en el carrito que hice y buscaré el río Rijn. ¡Qué ilusión!

From Arnhem to Andalucía.

En el 1 de mayo de este año 2022 empiezo en Arnhem, los Países Bajos, en el río Rin. Vivía durante 19 años es esa ciudad, en que siguen viviendo mis padres. Desde su casa ando por el centro de la ciudad con el kayak encima de un carrito al río Rin. En la orilla he seleccionado un sitio en que me subo al kayak, aunque no será fácil.
Antes de llegar al mar Nórdico, tendré que cambiar de caudal varias veces y pasar por ocho esclusas grandes. Probablemente llego en unos diez días al mar. Seguiré las costas de los Países Bajos, Bélgica, Francia, España, Portugal y España otra vez para llegar a mi club de kayak en Sancti Petri, Cádiz, Andalucía, España. La distancia total será alrededor de 5.000 kilómetros que espero cubrir en seis meses.
Aquí publicaré de vez en cuando algún art´´iculo sobre la marcha.
Seis meses en solitario en esos mares grandes, siempre durmiendo en una tienda de campaña pequeña. Permito a mi mismo abandonar el viaje si me aburre, pero también si lo veo demasiado arriesgado. A ver hasta qué punto llego!